Lucya estaba sumida en una oscuridad aterradora, aunque sus ojos no estaban vendados, ella se sentía vagar entre sombras, habían matado a Dima, eso es lo que su cabeza repetía, había perdido a su mejor amigo, a su amor de infancia, esa persona, su persona, la que la entendía así sea con una mirada ya no estaba, por su mente solo pasaba lo injusto de la situación, porque en verdad él no podía morir se lo había dicho su sol esperaba por él, entonces simplemente no podía abandonarla.
—¡Vamos muéve