El pergamino que contenía el ultimátum descansaba sobre la mesa de bismuto, pero la atención de Alek ya no estaba en el mapa del continente. Sus ojos dorados seguían cada movimiento de Vanya mientras ella caminaba hacia el gran ventanal del salón táctico, observando la nieve que comenzaba a caer sobre Colmillo de Plata.
Alek se acercó con pasos que no emitían sonido alguno, rompiendo la distancia de seguridad que cualquier otro mortal habría respetado. Al detenerse detrás de ella, el calor de s