Milan, Italia - Cuatro años después
Vladimir se encontraba en la cabecera de la mesa, con la espalda recta y los hombros firmes, ocupando el lugar que le pertenecía por derecho propio. No necesitaba levantar la voz ni hacer gestos exagerados, su sola presencia bastaba para imponer respeto… y miedo.
A su lado derecho estaba Saul, su hermano menor y segundo al mando, relajado en apariencia, pero atento a cada movimiento. Del lado izquierdo, Antonio Bellucy, su mejor amigo y jefe de seguridad, obs