(Ariel)
Estaba terminando de preparar el desayuno cuando oí pasos detrás de mí. Me volví y vi a Christian entrando en la cocina.
Llevaba el pelo un poco despeinado, y la cara todavía tenía ese aire de recién despertado. Y aun así, o quizá por eso, parecía aún más guapo.
Cuando se cruzaron nuestras miradas, él sonrió. No aquella sonrisa estudiada que usaba en las reuniones, sino una de verdad. Cálida y real.
Sentí que algo dentro de mí se ablandaba, una especie de esperanza tímida que ni sabía q