11 de septiembre — Martes
El sonido insistente del móvil me sacó de un sueño profundo. Por un segundo, pensé que era el despertador, pero el reloj marcaba las 05:10 de la mañana.
— Ah, no... — murmuré, tanteando la mesilla de noche hasta encontrar el aparato. Contesté sin mirar siquiera la pantalla. — ¿Diga?
Mi voz salió ronca y un poco pastosa.
— ¿Ariel? Soy Alan. Necesito hablar contigo, es urgente.
Sentí su voz tensa, apresurada, y eso me despertó al momento. Alan era el contacto en Corea de