Abrí los chats y empecé a deslizar la lista. Fue entonces cuando un nombre me llamó la atención: Samael. Mi corazón se aceleró. Nunca había visto ese nombre antes. Había algo oscuro en él, algo que hacía que mis instintos gritasen. Pulsé en el chat, y ahí estaban todos los mensajes.
Órdenes. Avisos. Respuestas cortas y directas. Leí cada una, sintiendo el estómago revolverse más con cada línea. Entonces lo vi: la dirección. Era un sitio que no conocía, pero estaba claro que era donde tenían a T