Mundo ficciónIniciar sesiónCristal bajó la mirada, dudando aún, pero podía sentir como poco a poco sus palabras encontraban eco en su interior.
—Vamos, tesoro, eres mi mujer, la mujer del soltero más codiciado de Roma, y tú me atrapaste sin proponértelo. Vamos, linda, deja de llorar ya —Sintió como Cristal se aferraba a él con fuerza. — Te amo, Cielo, te amo. Haré todo lo que quieras y más si dejas de llorar ahora, cari&n






