Mundo ficciónIniciar sesiónCristal trata de protestar, pero Gerónimo ya ha comenzado a besarla y lamerla con mucho cuidado en su centro. Se recuesta en el espejo y gime; el ardor se pierde y solo queda el placer que le está proporcionando.
—Amor… Amor… Espera un momento —. Haciendo un gran esfuerzo, intenta detenerlo para decirle quién es, quiere hacerlo. —¿Dime, Cielo mío? —pregunta él sin dejar de besarla.






