66. CONOCIÉNDONOS MÁS
Luego de finalmente salir de casa de los suegros, habían recorrido la ciudad sin rumbo fijo por algún tiempo. Cuando se detuvieron frente a la tienda del amigo de Gerónimo, Cristal sintió cómo una inquietud se plantaba en su pecho. Su mirada nerviosa buscaba alrededor para asegurarse de que nadie pudiera verla.
—Gerónimo, no quiero comprar nada ahora, estoy realmente cansada —se excusó Cristal.
—Cielo, solo será un momento. Escoge lo que quieras, lo pago y nos vamos —insistió Gerónimo con u