Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba muy feliz de haber recuperado nuestra intimidad. Aunque aún le dolía la costilla, mi Cielo, de a poco, había recuperado las ganas de vivir. Ambos sufrimos la pérdida del bebé, pero nos teníamos, y el gran amor que sentíamos el uno por el otro hacía que, poco a poco, fuéramos sanando. Este lugar, lejos de todo, era el ideal para nuestras almas heridas.
Hoy estamos en una colina cerca de una montaña, despué






