Mundo ficciónIniciar sesiónVamos hacia la cabaña. Al llegar, miro todo con nostalgia, recordando lo hermosa que era la decoración y aquel momento en que Gerónimo me pidió matrimonio. Me doy cuenta de que él también lo hace. Comemos en silencio y nos acostamos. Volvemos a dormir todo el día y la noche. Nos levantamos, nos bañamos, comemos y dormimos. Esa es nuestra rutina; así pasamos un largo tiempo.
—Amor, vamos a dar un paseo —le pido a G






