Mundo de ficçãoIniciar sessãoSiento como si alguien me tuviera agarrado el corazón y me lo apretara sin dejarlo latir. Miro la horrible puerta que me separa de mi Cielo, caigo de rodillas pidiéndole a Dios que salve a mi mujer, el amor de mi vida. Si lo hace, si no se la lleva, prometo cuidarla y nunca más dejar que nada malo le pase. Me arrepiento de todo lo que haya hecho, Señor, pero, por favor, perdóname y no te lleves a mi Cielo. Ruego y ruego sin parar.
—Vamos, mi herma






