Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe siento derrotado, mirando fijamente la puerta del salón de operaciones, mientras mi mente no puede concentrarse en nada de lo que dicen. Otra vez esa maldita mujer queriendo intercambiarse por mi Cielo.
—Yo no necesito hacerle la prueba, conozco a mi Agapy y esta es —responde mi suegro, muy seguro y con brusquedad, sin tomar las hojas que le daba el tío Casio.—Gerónimo, ¿puedes permitir que se la haga solo para tranquilizarme? &mdash






