Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa abuela Nora se llevó una mano al rostro, intentando contener las lágrimas mientras el pasado se desdoblaba en palabras que retumbaban cada vez más fuerte. Tomó la mano de mi abuelo y nos mostró la marca.
—La de mi hermana también lo es y se lo dije a papá; no necesitábamos más pruebas para saber que era Lena —siguió diciendo el tío Enril—. Pero también había un detective






