Mundo de ficçãoIniciar sessãoOleadas de placer me recorrieron y dejé de hacer el esfuerzo de recordar; solo me dediqué a sentir. Puse mi mano en su cabeza y lo apreté con fuerza. Maxi, en respuesta, chupó, mordisqueó y succionó con más ahínco.
— Gatito, gatito… —gemí, apretándolo aún más. — ¿Te gusta, Thea mu? Quiero oírte decirlo, ¿te gusta? — Me enca






