Mundo de ficçãoIniciar sessãoCecil vuelve a tirar de mí, esta vez con más fuerza, ignorando completamente mi incredulidad. Su ritmo apurado resuena en las baldosas del suelo mientras descendemos hacia el vestíbulo principal.
—Detente, Cecil, mírame —le pido y logro que lo haga—: yo me caso contigo a cualquier hora y día. Pero no porque pienses que nadie puede robarme de ti, Cecil. No debes sentirte insegura, amor; eres la mujer de mi vida. Te amo, Cecil, no






