Mundo ficciónIniciar sesiónLena dejó de respirar por un instante; mis palabras fueron demasiadas para procesar. Sus ojos perdidos buscaban respuestas entre las sombras del cuarto, pero yo sabía que no había explicación que pudiera sanar todo lo que se había roto.
—Levántate, querido, no tienes que pedir perdón, los dos fuimos engañados. ¿Y todos estos años, no te diste cuenta de que no era yo? —preguntó finalmente, con






