Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla me mira casi petrificada ante el peso de la verdad que le acabo de revelar. Sus manos temblaban ligeramente mientras las mantenía apoyadas en la cama, necesitando el contacto sólido para no desmoronarse.
—Ya estabas casada conmigo, un Garibaldi. Nuestra familia se había hecho millonaria y ella quería tu lugar. Te envidiaba. Ya teníamos a Gerónimo y estabas embarazada de Guido. Rosalía quería todo lo que tú t






