Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo pudimos evitar soltar una gran carcajada. Él siempre ha sido quien rompe la tensión en las conversaciones. Gerónimo me abrazó mientras reía también, aunque, bajo mi mirada de reproche, se apresuró a corregirse:
—No digas eso, Oli. Solo está molesta —me defendió rápidamente. Luego, con su tono paciente y al mismo tiempo firme, añadió—: A ver, linda, tienes que ser inteligente. Tenemos






