43. CIELO, ERES MI CIELO

Se detuvo, la besó y acarició suavemente, con mucho amor, dejando que se acostumbrara a él. No quiere hacer alarde, pero está consciente de que es más grande que la media de los italianos. Por eso sale despacio de su interior, buscando una mayor lubricación antes de volver a introducirse de la misma manera. Esta vez le resultó más cómodo; su vagina estaba completamente lubricada y pudo casi introducir todo su miembro.

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