Mundo ficciónIniciar sesiónLos hermanos intercambiaron una mirada; la tensión en el aire era pesada. Había comenzado algo que ninguno de los dos podía detener. Giovanni rió con amargura, dejando el vaso vacío sobre la barra.
—¿Crees que no lo he pensado cientos de veces en todos estos años? Si no llegas a tiempo, le hubiera rebanado una oreja —confesó sin recato—. ¿Pero tengo que asegurarme de que no es la madre de los chicos? No quie






