225. LA IMPOTENCIA DE GUIDO
Por otro lado, Guido y Cecil, después de pasarse toda la tarde acompañando al detective Colombo en su búsqueda, son dejados frente a la casa de ella y se despiden de los detectives. Ya es de noche, y Cecil camina indecisa, con la intención de entrar en su casa, pero Guido la toma por un brazo y la detiene.
—Necesito hablar contigo, Cecil —le dice muy serio. Ella lo mira y espera—. ¿Es cierto lo que me dijiste de que no estuviste con otro hombre? ¿Quieres ser mi mujer? ¿Criar a nuestro hijo junt