Mundo ficciónIniciar sesiónGerónimo descendió, con la ayuda de su esposa, hasta el salón donde ya se había reunido la mayoría de la familia. Todos los visitantes se agolpaban al pie de la escalera, y los bisabuelos fueron los primeros en adelantarse.
—Hijo, gracias a Dios que estás bien —dijo la abuela, abrazándolo con delicadeza.—No fue nada, abuela, estoy bien —respondió Gerónimo con una sonrisa, dejá






