180. EL ATENTADO A MAXIMILIANO
El Greco pasó la mano por su cabello, con una expresión que combinaba incredulidad y furia. Fabrizio lo miraba, esperando una respuesta sin apresurarse. Sabía muy bien lo que significaba que intentaran matar a uno de los suyos, especialmente a su preciosa hija. Había estado en su lugar muchas veces.
—Mi ex socio Evripídes ha convencido a la mitad de mis hombres y, según el espía, han estado hablando de dar un golpe donde más me duela —explicó finalmente el Greco—. Y eso son mis hijos. Están apu