Mundo de ficçãoIniciar sessãoGerónimo asintió, tomando ambas manos de Cristal entre las suyas. Su mirada no solo prometía amor, sino también una protección incuestionable. En ella se reflejaba no solo un hombre enamorado, sino un estratega dispuesto a enfrentarse al mismísimo infierno por ella.
—Lo primero será mantenernos unidos —agregó Gerónimo con calma—. No podemos darnos el lujo de perder ni un segundo más pensando en lo que






