Mundo de ficçãoIniciar sessãoGuido seguía riendo sin ningún control. No podía contenerse. El gran Gerónimo, reducido y domado por una mujer desconocida.
— Ja, ja, ja, ja… Esto es algo que nunca pensé ver—dijo aguantando su barriga. —¡Deja de burlarte de mí, hermano, por favor! —le pidió Gerónimo, visiblemente frustrado, tratando de no estallar contra él—. Siento que no puedo respirar cada






