Mundo de ficçãoIniciar sessãoGerónimo se quedó sin palabras, el peso emocional de aquella confesión derrumbando cualquier idea que su mente hubiera intentado estructurar. Sus manos, firmes, la atrajeron aún más contra su pecho. Sabía que Cristal hablaba desde un lugar profundo, donde los sentimientos eran honestos y crudos, y él podía sentir cómo esas palabras se grababan en su alma.
—¡Oh, cielo mío! —logró decir finalmente, lleno de emoción—. Yo también te amo, de la misma manera o incluso más. Y también te






