NATASHA
Perdí la cuenta del tiempo, no sé si pasaron dos, tres o hasta más horas. Lo que si es que, termine tendida en uno de los sofás de este salón.
Me tuve que mover de lugar cuando los ronquidos y los pies de Leo me incomodaron. Tenía sus pies sobre mis piernas, no sé en qué momento llegaron ahí.
Alan seguía distraído en su móvil, no lo dejó en ningún segundo, después de haber finalizado la conversación que tuvo por mensaje, se puso a jugar.
Cerré los ojos y apoyé la cabeza en el respaldo d