NATASHA
El hombre no dijo ni una palabra, solamente entró en el apartamento como si fuera el dueño del lugar.
¿Pero, qué?
—Disculpe, ¿quién es usted? —me giré para verlo.
Me ignoró por completo, pues parecía estar buscando algo o a alguien. Estaba parado en medio de la estancia y únicamente movió sus ojos por toda la habitación.
Luego de eso, fijó su mirada en mí. De nuevo me congelé, pues esos ojos fríos me escanearon de un modo sombrío.
Cuando terminó su observación, se movió de nuevo, devuelt