NATASHA
De nuevo sentí ese dolor fuerte en mi cabeza, mis ojos comenzaron a abrirse despacio. Varias voces provenían de algún lado, unas a lo lejos y otras cercas.
—¡¿Qué no escucharon?! —alguien gritaba, más no pude distinguir al dueño de esa voz, pero era una mujer. —Su circo está haya afuera, no aquí. ¡Fuera!
Mientras mis ojos se abrían, pude notar una cabellera rubia moverse en el aire. Mi mente se puso a trabajar de inmediato.
¿Rubia?
¿Una chica?
Mis atacantes.
Muertos…
Ahora lo recuerdo to