ALESSIO
—Si digo que no quiero que te entrometas, es por algo —dijo, después le dio una calada a su cigarro.
Ha vuelto a fumar, incluso ahora estaba bebiendo más que antes, eso lo supe por Anto; dijo que nuestro padre tenía una apariencia terrible. Y ahora que lo tenía delante de mí, podía darme cuenta de ello, estaba ojeroso y cansado.
Quisiera no desobedecerlo, pero no podía evitarlo. No podía quedarme en casa viéndolo como se consumía en el alcohol mientras mi madre seguía en una cama, aparta