NATASHA
El Sonido de un quejido provenía de algún lado. No conseguía abrir los ojos, tal vez ese quejido venía de mí, pero no estaba muy segura de eso. De repente escuché algo a lo lejos, era una voz femenina, muy extraño; pues yo que recordaba no fue una mujer la que intento secuéstrame. ¿O todo fue un mal sueño?
―¡Eso te pasa por meterte con una mujer, maldito idiota! ―exclamó aquella voz.
Lentamente, comencé a abrir mis ojos. Nada era visible, todo se miraba borroso y el dolor de cabeza pers