Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiranda y Michelle se encuentran una noche en un bar; fue amor a primera vista, pero olvidaron preguntar más sobre el otro, solo conocen sus nombres. ¿Podrán reencontrarse? ¿La vasta ciudad de Nueva York les permitirá encontrarse y amarse?...
Ler mais"Todo el tiempo", vaya respuesta; parecía ser sincera, pero al mismo tiempo no lo era. Era evidente que Miranda se olvidaría de todo una vez llegada a Italia. Las promesas serían vanas y los intentos nulos, así que... ¿Qué decisión se debería tomar en esos casos? El "no", sería lo más prudente; pero no sólo había un permiso en juego, sino un vínculo. O, mejor dicho, dos.Miranda no tenía idea de que pensar, y su mente se confundía cada vez más. El miedo y la duda la invadían, quería ir, pero le aterrorizaba hacerlo. Esa era la decisión más importante de la relación y no parecía poder aplazarse. Elegir ir significaba hacer de la relación, algo todavía más formal y no ir, significaba temerle al compromiso y corría el riesgo de destrozarlo todo. Pero su relación sentimental con Michelle no era lo único en juego... había otros vínculos en peligro; su relación con su padre se vería gravemente afectada sí decidía salir del país, pero sí no lo hacía, sería la relación con su madre la que su
Una mañana fría, pero de extraña claridad exterior; James pensaba, de la manera más seria que podía, en que tal vez necesitaba encontrar el amor para vivir un poco mejor; después de todo, Michelle parecía estar considerablemente más tranquilo, desde que Miranda apereció en su vida o, más bien, cuando permaneció en ella y no fue más un encuentro casual en un bar; claro que las calificaciones del italiano y su vida académica ya no eran excepcionales, más bien, sólo suficientes para mantener esa beca, pero no para superarla... pero ¿qué importaba? Parecía feliz y, ¿no es eso lo único que importa?No se podía decir lo mismo de Thomas, aunque él también había encontrado al amor en cirrcunstancias curiosas y bastante similares a las del italiano, nada de su historia de romance habia sido similar a la de su amigo, de hecho, había sido bastante distinta. Su vida académica seguía siendo brillante; su vida social, no se había visto afectada de formas catastróficas y él parecía crecer y mejorar c
A fuera el día era gris, las espesas y oscuras nubes cubrían al sol que, muy de vez en cuando, buscaba salir y resultar cálido; parecía que llovería y que así sería el día entero, gris y, para muchos, algo melancólico. El ambiente exterior iba muy acorde con la atmósfera que reinaba en el interior de la residencia Gardner, lo cuál no era muy favorable pues, cuando uno se encuentra mal, sólo quiere ver al sol brillar para recordarse sonreír.Joseph y Victoria desayunaron en silencio, él no revisó el periódico cómo de costumbre, no le apetecía hacerlo, ni tampoco menciono la más reciente publicación de su artículo aunque se moría por hacerlo. Ella no terminó su comida, ni explicó la naturaleza de sus planes a la familia, así cómo tampoco pregunto por los del resto. Miranda tan sólo comía, no quería preguntar nada, porque era evidente que todo estaba algo tenso y no quería tensarlo más, no quería que se rompiera algo.* * *Después de algunas semanas desaparecidas, totalmente incomunicad
Un viaje a Italia sonaba a una idea rídicula y hasta un tanto exagerada; y la verdad er que Joseph estaba en profundo desacuerdo, a diferencia de su adorada esposa, Victoria; quien se había emocionado, incluso más que Miranda cuando escuchó sobre aquel viaje de presentación. Michelle había ido a pedir el permiso de llevar a la chica con él a su país natal en las vacaciones de invierno, a pesar de aún ser verano.Llevó consigo la carta de sus padres, aunque deseaba fervientemente no tener que usarla o leerla, no porque creyera que los Gardner eran fáciles de persuadir, sino porque temía leer aquellas líneas en las que, aunque leve, podía persibirse cierto desprecio a los americanos y, francamente, eso no sería de mucha ayuda. Victoria ni siquiera le había permitido terminar de presentar su petición y ya estaba aceptando y planeando el viaje de su hija; pero Joseph era un sujeto un tanto más complicado de convencer; no paró de preguntar detalles de todo tipo, parecía querer estar seguro





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