El tiempo pasaba y la curiosidad de Victoria no se veía disminuir, al contrario, crecía y crecía. Miranda tan solo había mencionado a Michelle y la correcta pronunciación de su nombre, no más, pero aquello había bastado.
La señora Gardner ansiaba saber más, conocer a aquel supuesto italiano, juzgarlo con sus propios ojos. Quería escuchar más, saber más, no solo un nombre y cómo pronunciarlo ¿eso de qué servía? Ella quería información útil y relevante:
¿Estudia? ¿Trabaja? ¿Ganacías anuales? ¿De