―Pues a ti te ha hecho ver más sexy.
―Anda, no seas mentirosa ―traté de bromear, de que mi voz fuese firme y animada, pese a que me salió temblorosa y tímida.
―No miento. Deberías verte mejor, Sofí. Estás deliciosa… ―¿De-deliciosa?
―Sí, mujer. Deliciosa. Tienes las tetas más jugosas que he visto. Están grandes, hinchadas. Se te marcan las venas de forma obscena y erótica. Y tienes unos pezones… Están… duritos y bien erguidos, casi que… ―Se adelantó más en el sofá, acorralándome con sus manos y