Nos tardamos en concebir. Llevábamos más de tres años casados, años en los que descubrimos las mieles de una pareja sin hijos, hasta que Julieta quiso ser madre y me bendijo con su embarazo. Siempre quise una familia numerosa, quizá dos o tres hijos, sin embargo, Julieta acababa de salir de la facultad cuando nos casamos. Era una excelente decoradora de interiores y le encantaba lo que hacía, así como su trabajo en una pequeña empresa en la que hizo las prácticas, por ello no la presioné para e