— PERSPECTIVA: Alejandro
Soy Alejandro, un antiguo prodigio de los negocios. La empresa que fundé estaba en pleno ascenso hace tres años, con un futuro prometedor.
Pero la tranquilidad se rompió por culpa de mi hermana. Después de visitar el orfanato La Trinidad, comenzó a actuar de manera extraña. Poco después, murió repentinamente. La policía lo declaró suicidio, pero yo albergaba dudas; algo no cuadraba.
Investigué en secreto su muerte, pero no encontré pistas. Para colmo, mi empresa empezó