Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde se había pintado con tonos anaranjados que entraban a través de las cortinas del apartamento. El calor suave del sol bañaba cada rincón como si intentara limpiar las heridas invisibles que todos cargaban consigo. Pero allí, en la habitación principal, el tiempo parecía detenido. Alejandro y Emma se encontraban frente a frente, los ojos atrapados en un vaivén de emociones tan intensas que era difícil distinguir cuál dominaba: el amor, el dolor,







