Mundo ficciónIniciar sesiónEl día amaneció sereno, como si la ciudad quisiera hacerles creer que nada había pasado.
Casa Esperanza, aunque dañada, había comenzado a levantarse de nuevo. Los muros aún olían a humo, pero los niños jugaban, y el eco de sus risas era el mejor recordatorio de que la vida seguía.
Emma Ríos recorría los p







