La víspera acababa de caer como un telón sobre la ciudad. En el pequeño apartamento que les servía de cuartel, las lámparas estaban atenuadas y las conversaciones circulaban en voz baja, como si el ruido pudiera filtrar la atención de quienes podían estar escuchando afuera. Alejandro limpió el arma una vez más, con los movimientos tranquilos de quien encuentra en la rutina una forma de calmar la tormenta interior. A su alrededor, el equipo terminaba de repasar mapas y listas: Lucía con una libr