OLIVIA
–¿Así que ahora crees que porque encontraste un Alpha te librarás de nosotros? –mi padre sujetó con fuerza mi mandibula–. ¿Creés que eres digna de él? –rió con desprecio sosteniéndome a tal punto que mis huesos comenzaron a crujir—. Eres patetica.
Las lágrimas caían por mis mejillas mientras intentaba que me soltará rasguñanado su brazo, pero sin esperarlo alzó su mano libre me dió una cachetada mandandome al suelo. Mi cara ardía, mis ojos lloraban y alcé la vista justo a tiempo cuando