OLIVIA
El trayecto a casa fue rapido y en un silencio cómodo, su aroma me envolvió y la parte que pertenecía a él dentro de mí estaba finalmente en paz. Apenas llegamos bajamos del auto y caminamos hacia la puerta principal, el sol ya estaba bajo asi que asumiría que eran pasado las 6 de la tarde.
Mi cuerpo estaba agotado y un bostezo se me escapó cuando los guardias abrian las puertas.
–Ve a descansar si quieres –dijo Iker dandome espacio para entrar–. ¿Pido que suban tu comida?
Entré a la m