OLIVIA
Dos días habian pasado desde aquella pequeña interaccion que habiamos tenido con Iker en la consulta del doctor, dos días desde que me habia vuelto adicta a las pequeñas muestras de afecto que él podría darme y deseosa de poder a sentirlas, pero no habia obtenido nada de él estos días.
Solo miradas fugadez y pequeños destellos de sonrisas que creería incluso que las imagino formándose en su rostro.
Mi mente está dividia entre dejar que las cosas fluyan ó forzarlo a interactuar conmigo, pero la verdad pese a que quisiera, el miedo o nerviosismo que me genera mi Loba termina dejándome en nada.
Otro que está raro es Ivar, desde aquel día que conversó con su padre anda ido, me mira como si quisiera decirme algo, pero al final no dice nada y su actitud comienza a asustarme.
Unos golpes en la puerta me sobresaltaron y miré hacia ella.
–Adelante –digo suavemente.
La puerta se abre y la mamá de mis compañeros entra con una sonrisa, me coloco rapidamente de pie al verla y hago una