OLIVIA
Cuando abro los ojos, puedo ver como atraves de la manta que me cubre intentan entrar los rayos del sol. Me restriego la cara y me estiro soltando un suspiro de alivio.
–Que agradable es dormir –escuché una voz femenina.
–¡Ah! –grité quitándome la manta de encima asustada.
Me senté en la cama viendo a todas partes, pero no habia nadie más en la habitación.
–¿H-hola? –susurré viendo alrededor.
–¡Hola! –me sobresalté, pero seguía sin ver a nadie–. Soy Kira.
–¿Kira? –pregunté abrazando