El Jet aterrizó muy cerca de ellos. El avión en cuestión era uno de los favoritos de Erich Falkenheim, era el color negro mate que rara vez usaba para sus viajes importantes de negocios y le resultó extraño a Annelise que enviara ese precisamente por ella, o, tal vez por Volker, su querido hijo adoptivo.
Comenzaba a nevar nuevamente y el frío a hacerse más insoportable.
—¡Vamos! —gritó Volker, movilizando al resto de hombres. La mano del rubio seguía en el brazo de ella.
Annelise comenzó a cam