—En las últimas paradas que hemos hecho en los pueblos, logramos enviar el mensaje al señor Falkenheim y nos proporcionó la ubicación exacta de donde va a esperarnos su jet privado para agilizar el viaje—. Anunció Drogo luego de abordar la furgoneta.
—Ya no aguanto estar un día más en este vehículo—se quejó Annelise.
—Ninguno quiere continuar en este viaje interminable—siseó Volker, sin apartar la vista de Annelise—, especialmente si solo te la pasas vomitando.
—Es porque estoy embarazada—le re