Esa era su primera aparición pública luego del circo de la prensa por el secuestro. Esta vez, los siguió una comitiva de guardias, armados, entrenados y con la única misión de protegerla.
Jerónimo entró al salón con su esposa del brazo, sonriendo, listo para disfrutar. Detrás, Verónica del brazo de Martín. Resignada a cumplir su papel. No era mal tipo, era guapo y siempre la trataba con delicadeza. Nunca la contradecía, nunca gritaba o discutía con ella…
Caminaron entre las personas, saludaron