Dos semanas que pasaron para Maximiliano con una lentitud que lo volvían loco. Dos semanas soportando apariciones públicas con Mercedes, fingiendo sonrisas y siendo cortés. Después de todo, ella no tenía la culpa de que sus sentimientos estuvieran en otro lado.
Toda esa seguridad de que Verónica sentía algo por él se iba diluyendo con la presencia de Martín en la casa de los Anchorena. Lo buscó en notas sobre su trabajo en la ONU. Era un pelele. Insulso. Tenía cara de estúpido, un gusto horribl