Mundo ficciónIniciar sesiónVerónica se despertó sobresaltada: otra vez había soñado con él. El corazón le golpeaba contra las costillas, la respiración agitada, las sábanas empapadas de sudor. Una semana fuera de esa casa y todavía sentía el olor de Maximiliano en la piel, como si se hubiera impregnado en cada poro.
—Maldita sea —murmuró,







