Ya habían pasado dos días desde que llegué a esta aldea . Dos días desde que me encerraron en ese calabozo frío, bajo la mirada inquisitiva de Sebastián y Dante. Me hicieron preguntas, querían saber quién era, de dónde venía, qué me había traído hasta aquí. Después apareció ella, Malika, y su presencia llenó toda la sala con una fuerza que no entendía aún.
Pero no había tiempo para reflexionar demasiado. Las pesadillas seguían llegando, una y otra vez. Recordaba a mi familia, sus rostros, sus r